El cambio estructural de pago bancario después de PSD2.

octubre 10, 2018

Quizás aún la mayoría de empresas y consumidores no sean conscientes de ello, pero muchas cosas han dejado de ser iguales (desde enero de este año 2018) en lo que se refiere al ecosistema de los servicios financieros y bancarios en la Unión Europea. Desde el pasado enero, está en vigor la nueva Directiva de Servicios de Pago de la Unión Europea, PSD2. Además, ha empezado a correr el reloj para que los países miembros hagan la transposición a sus leyes nacionales del texto europeo (tienen, como máximo, hasta 2020 para hacerlo). Y otro plazo más que ya está corriendo: una vez adoptados por la Comisión Europea los estándares técnicos de la PSD2, la industria contará con un año y medio para implementar dichos estándares. Tic tac, tic tac…

Open Banking: un cambio que recibe un espaldarazo

El cambio (que está llamado a revolucionar la industria de servicios financieros) no se ha iniciado con la llegada de la directiva de pagos europea. Sin embargo, es cierto que las oportunidades que se abren para los actores dispuestos a jugar en el nuevo escenario se multiplican (y clarifican) gracias a la PSD2. La idea central es impulsar el Open Banking, imponiendo a las entidades financieras tradicionales la obligación de dar acceso a terceros a los datos que poseen de sus clientes. Con una condición: el cliente tiene que haber autorizado ese acceso a ese operador de forma previa. Esa autorización se concede a los llamados proveedores de servicios de pago terceros (Third Party Payment Service Providers) o TPP.

Como decíamos, casi nada es totalmente nuevo, pero sí son prácticas que se ordenan y reciben un impulso. Desde hace unos años, habían irrumpido en el tradicional (y poco dado a la innovación) territorio de los servicios financieros las empresas FinTech. Apoyándose en la tecnología, facilitaban nuevos productos a sus clientes; o bien mejoraban los ya existentes en cuestiones como, por ejemplo, la experiencia de usuario. Ahora, la FinTech que lo desee (también otros operadores) podrá registrarse, como Account Information Service Provider –AISPs –y como Payment Initiation Service Providers –PISPs.

Pagos bancarios seguros y acceso en tiempo real

Otras cuestiones que quedan reguladas con la directiva son las relativas a la seguridad y a la inmediatez. En el primer caso, nos referimos, por ejemplo, a la autenticación reforzada. Se trata de que el usuario de un servicio tenga que identificarse por varias vías (por ejemplo, proporcionando una coordenada biométrica y un código de paso) antes de acceder al mismo. Los legisladores no quieren que la cesión de datos de cuentas bancarias a terceros aumente la inseguridad en las transacciones. Ni tampoco que esa sensación (aunque sea solo percibida, no real) frene el cambio hacia la banca abierta.

Mencionábamos también la inmediatez. En principio, el acceso a los datos de clientes podrá hacerse a través de las API (siglas de Application Programming Interface) de código abierto con que contarán los bancos. De este modo, la que ha sido la base tecnológica que ha impulsado las FinTech, y con ellas, la oferta del mercado, será también la palanca del cambio de paradigma en la época post PSD2. Pero de poco serviría que los TPPs pudieran acceder a los datos de sus clientes para, por ejemplo, poner en marcha un pago, si el proceso fuera lento y farragoso. La idea es que la autorización del cliente, el acceso a los datos y la iniciación del servicio sea inmediata.

Y esto solo es el principio

Esta realidad, que está a la vuelta de la esquina, cambiará muchas situaciones previas: por ejemplo, para Marketplace FinTech, como es el caso de Unnax, supone la oportunidad de diseñar nuevos productos y trabajar en un entorno con normas más claras y transparentes; las empresas que decidan usar API desarrolladas por terceros, encontrarán una oferta más amplia de servicios con los que impulsar sus negocios; los consumidores podrán elegir mejores servicios, más personalizados, empresas que cuiden el trato al cliente, menos comisiones…; y los bancos ya no estarán en un sector cerrado y sin casi competencia, sino que deberán apuntarse a esta oportunidad, que viene de la mano de la innovación, si desean seguir siendo actores con protagonismo en el nuevo escenario. Pagos, transferencias directas, gestión financiera, préstamos… Todo ello ha empezado a transformarse, aunque, hasta el momento, solo hemos visto la punta del iceberg. En Unnax queremos enseñarle la parte de la revolución que aún no ha emergido. ¿Se asoma al cambio con nosotros?

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